Uno en Cristo, unidos en la misión

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    Queridos diocesanos:

    Me dirijo a todos vosotros, y de manera especial, a los misioneros y misioneras que estáis entregando vuestra vida al anuncio del evangelio en tierras de misión. 

    Este año tenemos un motivo especial para la alegría, pues celebramos el centenario del Domingo Mundial de las Misiones, conocido popularmente como DOMUND. Han pasado ya cien años desde que el papa Pío XI quiso que toda la Iglesia dedicara un domingo al año a recordar y apoyar la misión evangelizadora de la Iglesia. Con esta Jornada se buscaba fomentar la oración por los misioneros y por el anuncio del evangelio; despertar una mayor conciencia misionera en todo el Pueblo de Dios para comprender la importancia y los desafíos de las misiones y, por supuesto, ayudar también con nuestra aportación económica, a las Iglesias que más lo necesitan. De esta manera tan sencilla y providencial, nacía así el DOMUND.

    A lo largo de este siglo, esta Jornada ha ido arraigando en las parroquias, en las escuelas y en las familias, ayudándonos a descubrir una gran verdad: la tarea evangelizadora no corresponde solamente a unos pocos miembros de la Iglesia, sino a todos los bautizados. Así nos lo recordaba el papa Francisco en Evangelii Gaudium: «Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador» (EG 120).
     

    Desde esa unión con Cristo somos enviados a llevar a todos el evangelio del amor de Dios, especialmente a los más pobres


    El lema de este centenario, elegido por el Papa León XIV, nos lleva al corazón mismo de nuestro ser cristiano: «Uno en Cristo, unidos en la misión». Estamos llamados, en primer lugar, a vivir la comunión en Cristo, porque sin Él nuestra misión correría el riesgo de convertirse simplemente en una tarea humana. Ser cristianos es algo más que una serie de prácticas o costumbres; es, ante todo, ser discípulos de Cristo del que nace la vida que perdura. Nuestra unión con el Señor nos lleva a vivir entre nosotros una auténtica comunión de hermanos. En un tiempo marcado por las divisiones y las polarizaciones estamos llamados a ser testigos de la unidad que nace de Cristo.

    Y, desde esa unión en Cristo, somos enviados a llevar a todos el evangelio del amor de Dios, especialmente a los más pobres y necesitados. La comunión no es un fin en sí misma, sino que tiene una dimensión esencialmente misionera. Como nos recordaba el papa san Juan Pablo II, en la exhortación apostólica Cristifideles laici, «la comunión es misionera y la misión es para la comunión».
     

    Damos gracias a Dios por nuestros misioneros y misioneras que, dejando su tierra y su familia, siguen entregando su vida al servicio del evangelio


    En el mensaje que el Papa ha escrito para esta 100.ª Jornada Mundial de las Misiones nos invita, además, a anunciar, compartir y vivir el amor de Dios. El DOMUND es una jornada misionera porque el amor tiene a comunicarse y a llegar a todos: «Los apóstoles evangelizaron impulsados por el amor de Cristo y por Cristo (cf. 2 Cor 5,14). De la misma manera, a lo largo de los siglos, multitudes de cristianos, mártires, confesores, misioneros han dado la vida para dar a conocer este amor divino. Así, la misión evangelizadora de la Iglesia continúa bajo la guía del espíritu Santo, Espíritu de amor, hasta el fin de los tiempos».

    Damos gracias a Dios por nuestros misioneros y misioneras que, dejando su tierra y su familia, siguen entregando su vida al servicio del evangelio. Nos comprometemos a rezar por vosotros y a colaborar económicamente siendo generosos en la colecta del domingo 18 de octubre. Pidamos al Señor que haga de nuestra Iglesia diocesana de Ciudad Real una comunidad verdaderamente unida en Él y siempre dispuesta a salir al encuentro de todos.

    Con mi afecto y bendición,

    + Abilio
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