Iglesia por el trabajo decente reclama acabar con la siniestralidad laboral

El pasado 6 de octubre, se celebraron los actos de la jornada Iglesia por el trabajo decente. Una concentración en la plaza de la Constitución y la eucaristía, que presidió el obispo, fueron las actividades en las que se reclamó acabar con la siniestralidad laboral y trabajar para conseguir trabajos dignos.
 
En el acto público, en el que participaron medio centenar de personas, se dio lectura al manifiesto para la jornada y se compartieron testimonios de trabajo decente y de su ausencia. En la misa, don Gerardo Melgar recordó cómo la Iglesia Católica ha de esforzarse, como fermento en la masa social, para poner de relieve la ausencia de las condiciones del trabajo decente en los ámbitos de presencia de los cristianos e impulsar el compromiso de las empresas, organizaciones sociales e instituciones hacia su implantación.
 
El aumento de la siniestralidad laboral es una de las caras de la actual precariedad laboral que viven muchos trabajadores en nuestro país y en otros rincones del mundo. Frente a esta «triste lacra», Iglesia por un Trabajo Decente (ITD) recuerda que la salud laboral es «un problema que requiere de soluciones colectivas».

En su manifiesto, Un trabajo decente tiene que ser un trabajo saludable, se recuerda que el trabajo es siempre un «medio imprescindible para el reconocimiento de la sagrada dignidad de las personas» y nunca «un castigo para las personas». Por ello, lamentan que algunos puestos de trabajo estén planteados «exclusivamente desde el punto de vista económico y no desde la perspectiva humana».

La situación de precariedad es una de las causas del aumento de la siniestralidad. De ahí que ITD subraye que la falta de seguridad en los lugares de trabajo es «especialmente preocupante en los empleos feminizados» (limpieza, cuidados, enfermería…), ya que, «son numerosos los casos de cargas esqueleto-musculares, así como los problemas de salud mental».

El bienestar mental —señala el manifiesto— se ha convertido, según revela un estudio de ESADE, en «una de las causas prioritarias a la hora de abandonar un puesto de trabajo, seguida de la búsqueda de mejora de condiciones y las mayores posibilidades de conciliación».

Por todo esto, los movimientos promotores de ITD reclaman al Gobierno y a los agentes socioeconómicos «un trabajo en el que no sufra la salud» de los trabajadores. «Exigimos, junto a otros colectivos de trabajadores, la implantación y el cumplimiento de los medios de prevención de riesgos laborales que defiendan la vida de los trabajadores», señala en el manifiesto.
Asimismo, se pide a las instituciones y administraciones un compromiso de promoción del trabajo decente que evite la exclusión y la precariedad.

La iniciativa Iglesia por el trabajo Decente (ITD) comenzó su andadura en 2014 y está formado por organizaciones de inspiración católica y congregaciones religiosas, entre las que se encuentran Cáritas, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, la Juventud Estudiante Católica (JEC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC).

Su objetivo es sensibilizar, visibilizar y denunciar una cuestión esencial para la vida de millones de personas: el trabajo humano y reivindicar el trabajo decente «hacia el interior de estas organizaciones, hacia la Iglesia en general y hacia la sociedad». 

Datos de siniestralidad laboral en 2022

Fuente: Ministerio de Trabajo y Economía Social

— 826 trabajadores han muerto en el trabajo. Dos al día. La mayor parte de los siniestros mortales se producen por infartos y derrames cerebrales, accidentes de tráfico, atrapamientos y amputaciones, caídas y colisiones contra objetos en movimiento.
— 3.801 personas han sufrido un siniestro laboral de carácter grave
— 631.724 personas han sufrido un siniestro laboral con baja
— 564.701 personas han sufrido un siniestro laboral sin baja
— 22.589 personas han sufrido una enfermedad profesional
 
Enero-julio de 2023
— 399 personas han muerto en el trabajo
— 2.693 personas han sufrido un siniestro laboral de carácter grave
— 360.594 personas han sufrido un siniestro laboral con baja
— 328.078 personas han sufrido un siniestro laboral sin baja