Hacia la creación del Obispado Priorato

En esta tercera entrega de la serie que Francisco Manuel Jiménez Gómez, sacerdote e historiador, viene publicando semanalmente sobre los orígenes de la diócesis de Ciudad Real, el autor aborda una nueva clave histórica para comprender su creación. Tras analizar en los artículos anteriores los problemas jurisdiccionales vinculados a las Órdenes Militares, se detiene ahora en la necesidad de reorganizar de forma más racional el mapa territorial de la Iglesia española en el siglo XIX.


Hacia la creación del Obispado Priorato

En las semanas anteriores he presentado uno de los motivos que llevaron a la creación de nuestra diócesis: los problemas jurisdiccionales con las Órdenes Militares. Hoy me voy a referir a otra razón fundamental: la necesidad de organizar de una manera más racional la distribución territorial en que estaba articulada la Iglesia española.

Al comenzar el siglo XIX España presentaba una de las más abigarradas divisiones territoriales eclesiásticas que imaginarse pueda, además de las jurisdicciones exentas, la extensión de las diócesis era muy irregular, había diócesis muy grandes y otras muy pequeñas, lo que también dificultaba su atención pastoral. Para llegar a una solución, en la mentalidad de la época, tenían que ponerse de acuerdo la Santa Sede y el gobierno español. Algo que por aquellos años era muy difícil en España, debido a la inestabilidad política. 
Cuando esta situación se serenó, se inició un largo y laborioso camino de negociaciones entre ambas instituciones hasta llegar a un principio de acuerdo en 1845, que elaboró una nueva circunscripción de diócesis. Tres años más tarde, nuevas negociaciones dieron lugar a otro acuerdo en el que por primera vez se menciona la creación de una diócesis en la provincia de Ciudad Real, cuyo territorio en un 87 % pertenecía a las órdenes de Calatrava, Santiago y San Juan y también dependía de los obispados de Toledo, Córdoba y Cuenca.

El anteproyecto de concordato de 1851, en su artículo 11 anticipó lo que años más tarde será la solución definitiva: que, en sustitución de la diócesis que se proyectaba crear en Ciudad Real, se erigirá un priorato para reunir los territorios dispersos de las Órdenes Militares en un coto redondo, (expresión con la que se refería a un territorio continuo), quedando los restantes incor-porados a las diócesis donde estaban enclavados. Curiosamente, en ese texto también aparece por primera vez el título que actualmente lleva nuestro obispo: Obispo de Ciudad Real y Prior de las Ordenes Militares. 

Este acuerdo será reformado en el artículo 6.º de la redacción final del concordato por el que se volvía a estipular la erección en Ciudad Real de una diócesis de régimen ordinario, sufragánea de Toledo. Como veremos, tampoco será este acuerdo el que se lleve a cabo.
 
Por Francisco Manuel Jiménez Gómez