La Campaña de Personas Sin Hogar 2026 de Cáritas, este año con el lema «Un hogar. Un lugar al que pertenecer», recuerda que tener un hogar significa mucho más que disponer de una vivienda. Supone contar con un espacio de seguridad y estabilidad, pero también con relaciones, vínculos y una comunidad en la que sentirse acogido y reconocido. La campaña, que culminará el 25 de octubre, Día de las Personas Sin Hogar, invita a la sociedad a mirar esta realidad sin prejuicios y a implicarse en la defensa de los derechos de quienes viven situaciones de exclusión residencial.
Esta iniciativa da continuidad al recorrido iniciado en 2024 con el lema «Caminemos juntos» y que prosiguió en 2025 con «Sin hogar, pero con sueños». En esta ocasión, Cáritas subraya el sentido de pertenencia y la necesidad de reconstruir los vínculos personales y sociales que, en muchas ocasiones, se pierden junto con la vivienda.
La directora de Cáritas Diocesana de Ciudad Real, Concepción Aranguren, explicó durante la presentación de la campaña el pasado 16 de octubre, que «un hogar es mucho más que un sitio donde vivir. Es un lugar al que pertenecer». La falta de vivienda, dijo, suele ir acompañada de la pérdida de oportunidades, relaciones y espacios de participación, además de situaciones de soledad y rechazo.
Por esto, Cáritas reclama políticas públicas que garanticen el derecho a una vivienda digna, pero también una mayor implicación de toda la sociedad. Como recordó Aranguren, «nadie sale adelante solo» y las personas necesitan, además de apoyos y oportunidades, sentirse parte de una comunidad que las acoge y acompaña.
Más de 600 personas acompañadas en la provincia
Durante 2025, Cáritas Diocesana atendió a 616 personas sin hogar en los distintos puntos de información distribuidos por la diócesis. Estos servicios, vinculados a las Cáritas parroquiales e interparroquiales, ofrecen una primera atención, escucha y acompañamiento para cubrir necesidades básicas y facilitar el acceso a derechos y recursos.
La coordinadora del Área de Inclusión de Cáritas Diocesana, Carmen Pilar Burillo, presentó los distintos recursos que la entidad mantiene para atender a las personas sin hogar y acompañarlas en sus procesos de recuperación.
El Centro de Urgencia Jericó, situado en Ciudad Real, atendió el pasado año a 303 personas. En este recurso se ofrece una acogida inicial, con estancias de entre uno y siete días según cada situación, y se valora la posibilidad de iniciar un itinerario de recuperación personal y social.
Las personas que comienzan este proceso pueden continuar su itinerario en la Casa de Abraham, en Daimiel, donde se trabaja la recuperación de hábitos, la convivencia, la formación laboral, el acceso al empleo y la búsqueda de una vivienda estable. Durante 2025, este centro atendió a 32 personas.
Cáritas cuenta también con una vivienda de autonomía de cuatro plazas en Ciudad Real, destinada a personas que han avanzado en sus procesos de inclusión, pero todavía necesitan apoyo para acceder a una vivienda o disponer de ingresos suficientes para mantenerla.
Burillo recordó que estos itinerarios no son iguales para todas las personas ni siguen siempre una evolución lineal. Cada situación requiere tiempos y apoyos diferentes. Además, insistió en que salir de la calle no depende únicamente de la voluntad individual, puesto que existen factores estructurales, como la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda y la falta de redes de apoyo, que dificultan la recuperación.
Una realidad que va más allá de la falta de vivienda
La campaña se desarrolla en un contexto de creciente preocupación por la exclusión residencial. En 2025, Cáritas acompañó en España a 44.475 personas en situación de sinhogarismo.
El IX Informe FOESSA advierte de que cerca de 4,3 millones de personas viven situaciones de exclusión social severa en España y señala la vivienda como uno de los principales factores de desigualdad. Las dificultades para acceder a un alojamiento adecuado, el encarecimiento del alquiler y la precariedad económica afectan especialmente a los hogares más vulnerables.
Sin embargo, Cáritas recuerda que el sinhogarismo no puede identificarse únicamente con las personas que duermen en la calle. También incluye otras situaciones de exclusión residencial que impiden disponer de un espacio seguro y estable desde el que desarrollar un proyecto de vida.
Esta realidad se recoge en el manifiesto de la campaña, que reclama una mirada más humana hacia las personas sin hogar y denuncia los prejuicios y actitudes discriminatorias que sufren. El texto recuerda que «esta situación no es una elección y que cualquier persona podría verse en ella», al tiempo que insiste en la responsabilidad de las instituciones y del conjunto de la sociedad.
El manifiesto defiende que garantizar una vivienda estable, segura y adecuada es una responsabilidad pública, pero también recuerda que la comunidad tiene un papel fundamental en la acogida y el acompañamiento de las personas que viven situaciones de exclusión.
Actividades de sensibilización en Ciudad Real y Daimiel
La Campaña de Personas Sin Hogar ha contado con distintas actividades en la diócesis. Además de la presentación del pasado 16 de octubre en el Centro de Urgencia Jericó, se ha trabajado con alumnado del Instituto Atenea y el pasado 20 de octubre tuvo lugar una vigilia de oración en la parroquia de Santa María del Prado (La Merced), en Ciudad Real.
Este jueves 22 de octubre se ha organizado un acto público en Ciudad Real, dentro de las Jornadas de Inclusión del Ayuntamiento, con la lectura del manifiesto de la campaña. Las actividades continuarán el viernes 23 de octubre en Daimiel, donde está previsto un acto público a las 12:00 horas y una vigilia de oración a las 20:00 horas en el monasterio de las monjas mínimas.
La campaña culminará el domingo 25 de octubre, Día de las Personas Sin Hogar, con una llamada a la responsabilidad compartida ante esta realidad.
«Nadie nace para vivir sin hogar», recuerda el manifiesto, que invita a detenerse, acercarse y actuar para construir una sociedad en la que todas las personas puedan encontrar un lugar al que pertenecer.