Unas 120 personas participaron el sábado 27 de junio en Campo de Criptana en la jornada interdiocesana de fin de curso de la Unión Eucarística Reparadora (UNER) de las diócesis de Ciudad Real y Toledo.
El encuentro reunió a Marías de los Sagrarios, Discípulos de San Juan, religiosas, consagradas y varios sacerdotes de ambas diócesis, en una jornada de convivencia, oración y acción de gracias al terminar el curso.
La mañana comenzó en la residencia de ancianos, donde los participantes escucharon el testimonio de don Vicente Manzaneque, sacerdote de Campo de Criptana, de 98 años, y Discípulo de San Juan.
Después, el grupo se trasladó a la parroquia, donde se celebró la eucaristía. Durante la misa tuvo lugar la incorporación de nuevos Juanes y nuevas Marías, un momento especial para la familia de la UNER, que vive su espiritualidad desde la adoración, la reparación eucarística y la cercanía al Sagrario.
Tras la celebración, los participantes compartieron la comida en el Santuario del Cristo. Por la tarde, el encuentro continuó en el Santuario de la Virgen de Criptana, donde se celebró una adoración eucarística. Esta oración ante el Santísimo puso el centro de la jornada en la eucaristía, como fuente de comunión entre los miembros de la obra y como impulso para continuar el camino en la UNER.
Como recuerdo del encuentro, la UNER entregó a la hermandad de la Virgen de Criptana, patrona de la localidad, la insignia de la obra de las Marías de los Sagrarios.