La capilla de las religiosas de María Inmaculada, en Ciudad Real, acogió el domingo 11 de enero la celebración eucarística con la que se clausuró el Año Jubilar conmemorativo del 50 aniversario de la canonización de santa Vicenta María López y Vicuña. La misa estuvo presidida por el obispo de Ciudad Real, don Abilio Martínez Varea, y reunió a la comunidad religiosa y a fieles.
En la homilía, el obispo subrayó que el jubileo no termina con la clausura celebrativa, sino que está llamado a prolongarse en la vida cristiana cotidiana. «El año de gracia tiene que continuar; hay que seguir adelante», señaló, invitando a mantener vivo el espíritu jubilar como camino permanente de fe, compromiso y renovación.
Don Abilio vinculó la celebración con el tiempo litúrgico de la Epifanía, recordando cómo el nacimiento de Jesús culmina en su manifestación al mundo y en el Bautismo del Señor. Una manifestación de Dios a los hombres que, como destacó, se prolonga en la historia a través de la Iglesia, de sus fundaciones y del testimonio de los santos, entre ellos santa Vicenta María.
Durante la homilía, el obispo leyó un fragmento de la homilía pronunciada por san Pablo VI en la canonización de la fundadora de las religiosas de María Inmaculada, en la que el Papa subrayaba la vigencia actual de su carisma. En ese texto se recuerda la llamada a las religiosas a un «empeño de constante y auténtica renovación», fijando la mirada en su santa Madre para imitar su perfección evangélica, centrada en la caridad, alimentada por la adoración eucarística y la devoción a la Santísima Virgen, y vivida en fidelidad y amor a la Iglesia.
Asimismo, san Pablo VI destacaba el compromiso con la caridad social como herencia principal de la fundadora, una herencia que la congregación ha sabido desarrollar durante casi un siglo a favor de la promoción de las jóvenes mediante residencias, escuelas profesionales, centros sociales y misionales.
La homilía concluyó con un mensaje de ánimo y esperanza dirigido a las religiosas de María Inmaculada y a toda la Iglesia: «¡Ánimo! ¡Siempre adelante!».