Dentro de pocas semanas, los cristianos celebraremos el gran misterio de nuestra fe, que es la Pascua: la entrega de Jesús por nosotros, su amor y donación hasta el extremo, para salvar al mundo. Pero unos días antes de la gran fiesta de la Pascua, el 19 de marzo tendremos la oportunidad de acogernos nuevamente a la protección de san José, el custodio de la Iglesia, y también el patrono de los seminarios, que cuida de los seminaristas como cuidó de Jesús en el hogar de Nazaret.
La cercanía de ambas fiestas resulta muy sugerente. Podemos preguntarnos qué tienen en común la Semana Santa y la fiesta de San José. Creo que al contemplar la figura y la misión del sacerdote podremos encontrar una conexión muy evidente. Por una parte, los sacerdotes hacen visible con su ministerio los grandes gestos de la Pascua de Jesús. Así, en el lavatorio de los pies, muestran a Cristo siervo; en la eucaristía del Jueves Santo, como en cada misa, prestan su persona para que Cristo se haga presente; proclaman el amor de Cristo que se manifiesta en la cruz; y en la Vigilia Pascual, nos invitan a ser iluminados por Cristo, a renovar nuestro bautismo y a participar de la vida nueva de Cristo en la eucaristía.
La celebración previa de san José nos permite encomendar a los sacerdotes, que con su ministerio nos acercan la Pascua de Cristo, y a los seminaristas que se preparan en el seminario para ser sacerdotes algún día. Nuestra cercanía a los seminaristas, los futuros sacerdotes, es también una preparación para celebrar la Pascua, en la que agradeceremos especialmente el ministerio de los sacerdotes. Jesús los asoció de modo especial a su misión y su entrega en la última cena, y quienes hoy continúan su ministerio se forman en los seminarios, acogidos al cuidado de san José.
Para favorecer la cercanía a los seminaristas y la oración por ellos, durante el mes de marzo hemos preparado distintas actividades en el seminario. El viernes día 6 se ha celebrado un viacrucis vocacional en el seminario, al que estaban invitados especialmente los jóvenes. Muchas personas han querido rezar junto a los seminaristas para hacer más visible la relación entre vocación sacerdotal y Semana Santa.
Después, el día 15 de marzo, coinciden varias actividades. Por una parte, tenemos una nueva sesión de la Escuela de Oración del Seminario, para jóvenes entre 15 y 30 años. Se trata de una invitación que hacemos desde el seminario a que los jóvenes de nuestra diócesis puedan participar de algún modo del ambiente de oración de los seminaristas, y aprendan también a incluir la oración en su vida cristiana cotidiana. Se trata de una reunión al mes, en la que se recibe un material para hacer oración durante cuatro semanas, y para preparar una entrevista con un acompañante espiritual. No es necesario haber comenzado en octubre, sino que es posible apuntarse en cualquier momento del año. La escuela está pensada para trabajar doce carpetas con material para la oración. Para asistir hay que comunicarlo en el correo seminario@seminariociudadreal.com.
El mismo día 15 de marzo, a las 19:00 h., tendrá lugar una oración en la capilla del seminario en la que ofrecerán un breve testimonio algunos seminaristas: los cinco que hacen el rito de admisión, y los tres que reciben ministerios. Será una manera de conocerlos un poco mejor para poder rezar por ellos en este momento tan especial de su itinerario vocacional.
El día 17 de marzo recibiremos en el seminario las reliquias del corazón de san Juan de Ávila, patrono del clero secular español. Estas reliquias están visitando los seminarios de España con motivo del 500 aniversario de la ordenación sacerdotal de san Juan de Ávila. Por este motivo, el día 18 de marzo, a las 16:00, tendremos una oración vocacional para sacerdotes, con textos de san Juan de Ávila y ante sus reliquias.
El día 19 de marzo, a las 18:30, en la capilla del seminario, será la admisión como candidatos a la ordenación de Juan Bosco, Alejandro, Juan Jesús, Abrahán y Juan, la recepción del ministerio de lector por parte de Jorge, y del ministerio del acólito por parte de José Ángel y Saúl. Aunque está pensado como una celebración familiar, propia del seminario, podemos orar por estos seminaristas y hacerles llegar nuestra alegría.
Tendremos también otras actividades: dos fines de semana de marzo los seminaristas saldrán a algunas parroquias a dar testimonio de su vocación y a preparar el Día del Seminario; se publicará también la revista Semillero, con alguna información sobre la vida del seminario y alguna propuesta para invitar a la oración; la Asociación de Amigos del Seminario ha convocado un concurso de audiovisuales para los alumnos de la clase de religión… Actividades sencillas pero que buscan que el seminario esté presente en nuestra conciencia cristiana.
Dentro de dos semanas, con motivo del Día del Seminario, reflexionaré con vosotros más directamente sobre la vocación en la vida cristiana. Con estas líneas, desde el seminario deseamos que os sintáis partícipes de las actividades que tenemos preparadas. Nos encantará acogeros, aunque lo que más valoraremos será vuestra oración y vuestra preocupación por el seminario y las vocaciones, animando directamente a los jóvenes cristianos a preguntarse qué espera Cristo de ellos.
Por Juan Serna Cruz