Don Bosco, modelo de fe para ser protagonistas de la historia

La comunidad educativa del colegio salesiano Hermano Gárate de Ciudad Real ha celebrado este viernes la festividad de san Juan Bosco con una eucaristía en el templo de San Pedro de la capital, presidida por el obispo de Ciudad Real, don Abilio Martínez Varea. Aunque la memoria del fundador de los Salesianos se celebra el 31 de enero, la misa se ha celebrado hoy reuniendo en torno a un millar de personas entre alumnos, profesores y miembros de la familia salesiana.

En la celebración han participado también miembros del Ejército de Tierra, entre ellos el subdelegado de Defensa en Ciudad Real, Juan Manuel del Hierro, así como militares procedentes de la base de Almagro, ya que san Juan Bosco es patrón de los Especialistas y de la Logística del Ejército de Tierra.

Antes de la homilía, los alumnos del centro han ofrecido una representación teatral sobre la Primera Expedición Misionera de la Sociedad de San Francisco de Sales, cuyo 150 aniversario se celebró en el año 2025. La escena ha recreado el histórico envío misionero del 11 de noviembre de 1875, con un alumno encarnando a san Juan Bosco, que iba enviando a los salesianos por los distintos continentes para anunciar el Evangelio allí donde aún no había llegado.

En la homilía, don Abilio ha recordado ese impulso misionero del santo para «evangelizar aquellos lugares donde no habían oído todavía la Palabra del Evangelio». A partir de ahí, ha explicado uno de los sueños más conocidos del fundador de los Salesianos, el de las dos columnas en medio del mar.

San Juan Bosco —relató el obispo— soñó «un mar inmenso» en el que se enfrentaban dos flotas: una, la de los enemigos, que atacaba sin descanso, y otra formada por «una nave muy grande que la pilotaba el Papa y unas navecillas pequeñas que apoyaban a esa nave grande», continuamente asediadas. En el centro del mar, el Papa descubría dos columnas a las que atar firmemente la nave para poder resistir.

«En una columna está la Virgen María Auxiliadora de los cristianos y en la otra columna está la Sagrada Eucaristía», ha explicado don Abilio, subrayando que justamente ahí se encuentra el corazón de la fe para san Juan Bosco. «La fe cristiana tiene que estar en el amor a Jesucristo, en la eucaristía, en la comunión frecuente […] y segundo, la devoción a nuestra Madre, la Virgen María Auxiliadora».

Dirigiéndose a los alumnos, el obispo ha enlazado este mensaje con el lema del curso, Protagonistas de la historia. Les ha advertido de las dudas y vacíos que pueden aparecer en la vida de los jóvenes. «A veces se pueden tener en las redes sociales muchísimos “likes” y, sin embargo, no sentirse querido ni amado». Por esto, les ha recordado que «lo que más importa es el amor de Dios y el amor de la Virgen María».

Don Abilio ha explicado a los jóvenes que es normal que surjan dudas de fe —«¿Será esto verdad? ¿Será cierto lo que nos dice Jesús en el Evangelio?”»—, animándolos a no dejarse llevar «por lo que nos diga cualquiera», sino a apoyarse en esas dos columnas firmes: «El amor a la Virgen María y el amor a Jesús en la Eucaristía».

Al concluir, el obispo ha señalado que la mejor manera de honrar a san Juan Bosco es vivir conforme a su espiritualidad, «que nuestras vidas, también las de los mayores, estén atadas a las columnas de la Virgen María y en el amor a Jesucristo», invitando a vivir la eucaristía dominical como centro de la vida cristiana.